| ARGENTINA |
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Nuestra amiga Pilar nos permite viajar con ella a través de su diario a uno de los lugares que a todos los viajeros nos gustaría conocer... ARGENTINA. Amigos de “Duranfitness”, no sé sí seré capaz de transmitir a quien tenga a bien leer este pasaje, todo lo que allí pude vivir, porque os aseguro que a pesar de la riqueza de nuestro idioma, no hay palabras que puedan describir con exactitud las sensaciones y sentimientos que se experimentan cuando pasas a formar parte de este escenario... La ilusión por visitar el paraíso donde fue rodada la película de Roland Joffé “La misión”, junto con mi debilidad por la montaña, la nieve, el hielo y todo lo que tenga que ver con los confines de la tierra, hizo de Argentina un destino obligado. El sueño de ir a Argentina viene de muy largo, y dado que en esta ocasión se dieron las circunstancias oportunas (poder coger vacaciones en un periodo donde en aquellas latitudes fuese primavera) no dude ni un instante en preparar la maleta con la ayuda de viajes Halcón que fue la agencia con quien contraté el viaje. Y así fue como…de Norte a Sur…, de Iguaçu a Ushuaia, pasando por el Río de la Plata y recorriendo lo más profundo de la Patagonia, disfruté de una de las quincenas más inolvidable de mi vida. Salimos de Barajas a las 23 horas con destino Buenos Aires en un Boing 747-400 de Aerolíneas Argentinas que, contra todo pronóstico, despegó con una puntualidad germánica. Dejamos Madrid bajo una lluvia torrencial, responsable de haber llegado una hora más tarde de lo previsto al aeropuerto. Entre carreras, nervios y algunas risas cuando menos lo esperas estás sentada en tu asiento oyendo el saludo del comandante con ese acento argentino que “me come la oreja”, deseándonos una estancia agradable a bordo de su nave. Tenía por delante un vuelo de 12 horas del que solo recuerdo una delicada llamada de atención del asistente de vuelo ofreciéndome el desayuno. Increíble!!... Había pasado la noche entera durmiendo como un lirón. Desde la ventanilla ya se podía divisar el gran Río de la Plata y la inmensidad de la ciudad. Aterrizamos a las 7 de la mañana hora local en el aeropuerto de Ezeiza donde, después de pasar el control de inmigración (pesadísimo) nos encontramos con la guía de Politours que nos acompañó al aeropuerto Jorge Newbery del que partimos con destino IGUAZÚ 1ª etapa IGUAZU - 1/11/2008 Nos encontramos en la tripe frontera de Argentina, Brasil y Paraguay delimitadas por los Ríos Iguazú y Paraná. El puente Tancredo Neves, que une a Argentina con Brasil, y el puente de la Amistad que enlaza Brasil con Uruguay, siempre han sido zona de trasiego de mercancías y cultura en ocasiones acompañadas de mucha polémica y siempre bajo el gran ojo de otras potencias que lo tenían como objetivo estratégico para sus intereses. Pero para nosotros era paso obligado con el fin de no perder la perspectiva de ambos Parques Nacionales: el de Argentina, localizado en la provincia de Misiones, y el de Brasil en el Estado de Paraná. Y allí, rodeados de una selva subtropical donde crece el palmito y florecen las orquídeas, se encuentran los 275 saltos de agua, algunos de hasta 80 m de alto alimentados por las rojizas aguas del río Iguazú. ![]() Fue una expedición dirigida por el español Alvar Núñez Cabeza de Vaca quién tropezó con este capricho de la naturaleza, y en su honor y para dar fe de ello se colocó una placa que recuerda al viajero quien fue el primero en tener el privilegio de deleitar su vista con tan majestuoso espectáculo. No voy a explicaros datos geográficos, históricos o estadísticos que podéis encontrar en cualquier enciclopedia que se precie, pero si quiero hablaros de lo que yo allí pude vivir: Nuestra excursión comenzó del lado brasileño aprovechando una tregua de la tormenta tropical que nos amenazaba (parecía que el cielo iba a reventar). Después de pasar por el centro operativo del parque donde se paga el acceso y las excursiones que elijas, te adentras hacia el objetivo a través de unas pasarelas y caminitos oscuros y profundos ganados a la selva desde donde se puede ir contemplando la infinidad de variedades vegetales que ofrece . ![]() Y es a medida que vas entrando y se espesa la vegetación cuando se empieza a respirar la humedad procedente del río y el suave sonido que comenzó como un susurro de agua se convierte en un rugido justo cuando se abre ante ti el gran telón que deja al descubierto una escena cuyo decorado te hace estremecer . Y allí…en el primer instante, cuando boquiabierta y en silencio (porque no se tienen palabras) te dejas llevar por el hechizo de este paraíso terrenal sin precedentes. ![]() Como espectador, vas rodeando el escenario caminado despacio por las pasarelas y senderos que facilitan el acceso, parando constantemente para que no te pase desapercibido ningún detalle de tantos como quieres abarcar. A medida que se avanza en el paseo, te acercas más a las cataratas hasta llegar al punto final donde a través de una pasarela caminas sobre el agua disfrutando de una panorámica y un momento que permanecerá eternamente en tu mente. Llegado este punto, y en unos miradores desde donde casi puedes tocar el agua, ruegas al reloj que deje de correr y deseas que esos momentos se hagan eternos. El gran estruendo que en este palco hace el agua al caer, permite que te aísles del resto de los espectadores hasta el punto de sentirte única y reina en este paraíso. Y a pesar de estar mojada hasta los tuétanos debido a la intensa pulverización, la sensación es tan placentera que incluso te molesta que se seque. ![]() ![]() Así es como recuerdo mi primer contacto con las cataratas brasileñas de Iguazú, donde me convencí de que por más cosas que viese nunca superarían a lo visto ya… (Dios mío..!! lo equivocada que estaba…¡!!) Al caer la tarde el parque cierra sus puertas y regresé al hotel donde tuve la oportunidad de ir a la piscina a zambullirme de nuevo en mi recuerdo. Yo estaba alojada en el lado brasileño, y he de decir que la hostelería tanto en el lado argentino como en el lado brasileño cuentan con unas instalaciones excelentes y ofrecen unos servicios, sin duda alguna, a la altura de las circunstancias. La mayoría, incluso los de menor categoría, tienen piscina. Después del día tan intenso, (y sin comer) había que saciar el apetito y en el mismo hotel pude degustar una exquisita cena a base de verduras, frutas y carnes exóticas propias de la zona …..diferente sí, pero muy rico. Ya instalada en mi habitación, no me dio tiempo a soñar…dormí profundamente hasta que oí… TIRORÍ….TIRORÍ…TIRORÍ ¡!!!! El despertador TIRORÍ….TIRORÍ…TIRORÍ….arriba los corazones! Hoy toca cataratas argentinas!! Pero antes, para poder coger energía y afrontar las sensaciones fuertes de la jornada….pedazo de desayuno me metí entre pecho y espalda del extraordinario buffet que ofrecía el hotel, incluyendo como no, el dulce de leche que está “hasta en la sopa”. A las 8 de la mañana ya estábamos en el autobús dispuestos a pasar la frontera. Es curioso que en dos días y medio tenga 9 sellos en el pasaporte del trasiego Argentina-Brasil, Brasil–Argentina, pero es obligatorio registrarse siempre al pasar la frontera. Al igual que el día anterior, en el centro operativo del parque sacamos las entradas y decidimos las excursiones que allí dentro te ofrecían (Yo… todas!!.Lo tenía clarísimo,…no me iba a dejar nada atrás) Hay programas y alternativas a medida de todos los usuarios: paseos ecológicos en barca y a pie para los más pausados, aventura náutica para los osados, gran aventura para los más intrépidos, trecking de alto nivel para experimentados y trenecito para los románticos sin olvidar los circuitos superior e inferior de obligado cumplimiento para todo el mundo. Todos ellos se pueden hacer de forma aislada o combinándolos de diferentes formas a través de los programas especiales diseñados prácticamente a la carta. Yo comencé tomando el tren ecológico camino de la Gran Garganta del Diablo, sin duda, la mayor de todas las cataratas, la más caudalosa, la más impresionante…la que te atrapa para siempre!! A pesar de que llovía intermitentemente, no era este ningún obstáculo para disfrutar de esta maravilla. Estábamos en época de lluvias y este año, según decían los lugareños, más abundantes que en otras ocasiones. Esta es una de las razones por las que el caudal de las cataratas era también mucho mayor que en otras épocas generando tanta pulverización al golpear que en algunos casos impedía casi totalmente la visibilidad, sobre todo en esta Garganta que como os he dicho es la mayor e IMPRESIONANTE. Hay una balconada justo en frente en la que puedes pasar horas enteras observando el panorama sin darte cuenta. ![]() Los que tienen más suerte son los vencejos, que anidan en las rocas detrás del agua y disfrutan de un privilegiado palco. Son pájaros bastante feos la verdad, que no pueden competir ni de cerca con los diminutos colibríes que te ganan por su simpatía, ni por supuesto con el majestuoso gran tucán. Yo tuve la suerte de ver un par de ellos pero mi gran torpeza con la cámara me impidió fotografiarlos. Después de la gran Garganta el Diablo volvimos con el mismo trenecito hasta un punto donde comenzamos a hacer el paseo, primero superior y después inferior del resto de los saltos. Cambia tanto la percepción y el paisaje dependiendo del punto de observación, que pasas de sentir el vértigo de ver las cataratas a tus pies invitándote a saltar, a querer proteger tu cabeza cuando estás en la parte inferior y miras hacía arriba y ves esa cortina de agua que parece te va a abrazar y a aplastar a la vez. ![]() El punto más evocador, si se puede destacar alguno entre los demás, es el balcón desde el que se observa la isla de San Martín y los saltos San Martín y Bossetti. Con razón se asentaron allí los guaraníes defendiendo celosamente su GRAN RÍO (como para no!!!) El gran colofón hubiera sido tener a una gran orquesta interpretando lo que Ennio Morricone compuso para tal ocasión, pero para hacer alarde una vez más de mi gran despiste olvide el MP4 y no pude cumplir mi sueño. Así que…. Tengo que volver!! ![]() Otro inconveniente de haber coincidido con un año tan lluvioso, fue la imposibilidad de cruzar en barca a la isla de San Martín ya que estaba prohibido por razones de seguridad al haber desprendimientos por la zona de tránsito. Así que sin más dilación y por un sendero precioso escavado en la roca y perfilado con alegrías enormes de un gran colorido, nos dirigimos al embarcadero para coger la barca que nos paseaba por el río Iguazú y nos acercaba a gran velocidad hasta escasos metros de las caídas del agua. Al principio era un paseo suave, donde íbamos haciendo fotos y disfrutando del entorno, pero cuando nos mandaron guardar la cámara y lo que se pudiera estropear dentro de los sacos que nos habían dado para tal efecto, el paseíto se convirtió en una auténtica carrera a un velocidad frenética dirigida hacia la catarata y que justo antes de llegar daba un viraje brutal justo al tiempo que caía sobre ti una gran ola de agua que yo no sé si venía de arriba o de abajo, pero que te empapaba hasta las bragas y… digo bien hasta las bragas, pero era divertidísimo. Cada vez que el barquero repetía la hazaña a mi me daba la risa y no me acordaba de cerrar la boca, así que tragué más agua que si me hubiesen hecho una aguadilla. Estas envestidas, las repetían una y otra vez hasta que de nuevo la barca se encaminó río abajo y comenzamos un paseo por el Iguazú donde un guía nos iba explicando todos los pormenores históricos y geográficos del entorno. Después de las sensaciones fuertes, este fue un paseo realmente placentero y sosegado. Al desembarcar, cambiamos de medio de locomoción y en un camión descapotable tipo guagua de los que salen en las películas, nos adentramos en la selva donde hicimos un gran recorrido por todos los entresijos de la comarca. Esta selva subtropical no es especialmente alta, pero si densa, y es impracticable a no ser que algún experto vaya delante cortando ramas y haciendo camino, cosa un poco difícil teniendo en cuenta que es zona protegida. ![]() El recorrido concluyó en una zona de servicios donde había restaurantes y tiendas de souvenirs por cierto bastante caras. Como anécdota, deciros que yo cuando salgo de viaje me gusta enviar tarjetas a mis amigos y aproveche para hacer la compra allí. 6 tarjetas con los sellos correspondientes me costaron la friolera de 30 euros y lo peor de todo es que… nunca llegaron a su destino !!!. Allí no volveré a comprar nada. El resto de la tarde y hasta que se cerró el parque lo pasamos haciendo una ruta a pie por el sendero Macuco absolutamente solitario que no es muy conocido y que te lleva al salto Arrechea. Te encuentras con coatíes que ni se inmutan ante la presencia de humanos. A reseñar también las inmensas mariposas, más grande que la palma de la mano y que a veces tenías que espantar porque daba miedo pisarlas. ![]() De regreso al punto de encuentro donde tomaríamos el autobús y viendo que faltaban 20minutos para la partida , no pude por menos de ir corriendo a las pasarelas del circuito superior y echar un último vistazo a ese capricho de la naturaleza donde pude sentir algo que no había experimentado nunca ante un escenario natural. Y con esa cosa que me apretaba la entrañas dije “ hasta pronto” a este paraje que llevaré siempre en mi mente y mi alma. ![]() Como dicen los lugareños, desde Brasil “ves” las cataratas, pero desde Argentina las “sientes”. Y es cierto, pero no sería una visita completa si obvias alguna de las dos partes. Con una inmensa satisfacción y una enorme tristeza a la vez, regresé al hotel para prepararme para la gran cena brasileña en una chucarresquería típica de Foz de Iguaçu y como no!!, aprovechando que pasa el Pisuerga por Valladolid, unas copitas de Caipiriña como colofón a la noche Brasileña. Cena exquisita en el Bufalo Branco, pero… excesivamente abundante... interminable (y eso que yo tengo buen saque), con un postre especial a base de piña natural asada con canela de la que me traje la receta. Y bueno, que deciros de las copitas de caipiriña…pues eso, que yo aún me estoy riendo de lo bien que lo pasé, independientemente de lo bueno que estaba el brebaje. Es la bebida por excelencia de Brasil, y es una mezcla de cachaça, lima y azúcar que se puede mezclar con hielo o agua hasta alcanzar el grado de alcohol deseado. Incluso hay una legislación al respecto que impide que se denomine caipiriña ó Caipirinha (como se desee), a otras mezclas que se desvíen de esta composición original. El gobierno brasileño quiere mantener intacta su tradición y redactó una ley que contempla y protege su bebida típica. Terminado mi periplo por estas tierras de Misiones no puedo cerrar el capítulo si hacer una especial mención a Leovani de Souza (Leo para los amigos). Una gran guía, muy profesional y conocedora de su oficio, pero sobre todo tan enamorada de su tierra que la ilusión y la energía con la que transmite la excelencia de su país, le hace ser, no solo una gran embajadora sino una gran maestra cuyas enseñanzas no se olvidan fácilmente. Leo, un saludo desde España ¡!! 2ºEtapa PENÍNULA VALDES - 3/11/2008 (Iguazu/ Buenos aires - Buenos aires – Trelew) De nuevo aeropuertos, tasas, vuelos, despegues, aterrizajes, en esta ocasión camino de Península Valdés provincia de Chubut ya en la Patagonia profunda. En el aeropuerto nos hicieron pasar el equipaje por un detector de materia orgánica con el fin de evitar el paso de cualquier tipo de comida o planta que pueda acarrear algún riesgo para la fauna oriunda. Primer susto…, yo tenía mi bocata de chorizo en la mochila, pero el sistema no debía de ser muy sofisticado porque no lo detectó y me lo pude comer tranquilamente esperando al autobús. Nuestro centro de operaciones será Puerto Madryn en el magnífico Hotel Villa Piren en primera línea de Playa, desde donde se divisaba el magnífico y sereno Golfo Nuevo. Puerto Madryn es una de las ciudades más pujantes de la Patagonia debido a las diferentes actividades económicas que allí se desarrollan: intensa actividad pesquera debido al gran puerto de aguas profundas, producción de Aluminio (Aluminio Argentino S.A.) y una dinámica actividad turística. Esta ciudad es pionera en la actividad subacuática del país y es punto de apoyo para visitar la sorprendente y única península Valdés, destino remoto donde la presencia humana es anecdótica. Pocos lugares en el mundo ofrecen la posibilidad de observar en su ámbito natural tanta cantidad de animales. Península Valdés, sobre el océano Atlántico y a 77 Km. es uno de ellos. Gigantescas ballenas de unos cuantos metros, lobos y elefantes marinos, pingüinos, numerosas aves, guanacos y otras especies terrestres se concentran en esta reserva natural de 360 mil hectáreas declaradas por la UNESCO Patrimonio de la humanidad. Hay excursiones para todos los gustos y todas las modalidades, y todas ellas están al alcance de todos los bolsillos os lo puedo asegurar. Yo, como siempre, hice todas excepto las subacuáticas, dado el tremendo pánico que me invade cuando no estoy en mi medio natural. En fin, esta asignatura pendiente la dejaré para otra ocasión. Quizás encuentre algún voluntario que me adiestre en este arte. Durante dos días recorrimos desde Punta Tombo a Punta Ninfas, pasando por Punta Pirámide, Punta Delgada, Caleta Valdés, Punta Norte, Golfo San José, isla de los pájaros y Punta Quiroga. La entrada a Península ya es un deleite para los sentidos. Desde el istmo Ameghino que conecta la península con el continente, flanqueado a ambos lados por agua, se llega a Punta Pirámide donde está el único asentamiento poblacional y donde se contratan las diferentes excursiones. Es desde aquí donde se embarca para disfrutar del maravilloso avistamiento de Ballenas australes, los mayores cetáceos que ya al nacer miden entre 4 y 6 metros y pesan 3 toneladas llegando a medir 12 metros y pesar 50 Toneladas cuando llegan a edad adulta. ![]() Durante toda un mañana estuvimos navegando disfrutando de este espectáculo sin igual. Era la primera vez que yo veía y tenía al alcance de mi mano estas ballenas, que con sus ballenatos tenían la osadía de pasar una y otra vez por debajo de nuestro barco. Con el motor de la embarcación apagado para no molestar a los animales, se arriba en pleno golfo. En silencio, entre el cielo y el mar da la impresión de estar en el séptimo cielo donde allá donde mires solo hay naturaleza y paz. ![]() Un “camarógrafo” tomaba buena cuenta de ello con su video que ponía después a la venta por un módico precio. También desde la playa se divisaban las ballenas sin ningún problema. Manchas negras en el agua… coletazos de vez en cuando…surtidores de agua pulverizada con un puffffffchzfff, hacían intuir un gran rebaño de cetáceos a tu alrededor. Dejamos los cetáceos y nos vamos a través de una inmensa estepa donde pastan cómodamente las ovejas patagónicas. Un animal por cada 2 o tres hectáreas con el fin de no agotar la poca vegetación que hay, dadas las escasas precipitaciones. En el viaje una guía nos adelanta las tradiciones de la comarca. De la lobería de Punta Pirámide nos vamos a la de Punta Norte donde vemos a lo largo de la playa a estos lobos y elefantes durmiendo a sus anchas. También los observamos desde los miradores de la Caleta Valdés. Allí nos encontramos con el mar delante y los acantilados detrás viendo copular a una pareja de elefantes marinos ante el asombro de todos los presentes. ![]() Ahora nos vamos a San Lorenzo, tierra de pingüinos. Un lugar realmente maravilloso donde los pingüinos de Magallanes están en pleno periodo de incubación. ![]() En estas tierras, los pingüinos tienen prioridad ante los humanos y si no quieres crear un auténtico conflicto diplomático has de cederles el paso. Realmente es una experiencia para recordar, aunque para recordar el exquisito cordero patagónico que nos metimos entre pecho y espalda. Que maravilla de carne!!!!. Está asado lentamente sobre un soporte de hierro al calor de las brasas dejando escurrir toda la grasa. Es una auténtica maravilla, aunque es verdad que para acompañar estas carnes sin igual no tienen unos vinos que se precien, a pesar de que el famoso GASCÓN con raíces aragonesas, se deja beber por unos pocos pesos. ![]() A la hora de pedir carne hay que tener cuidado porque los cortes tienen diferentes nombres, a saber: Nuestro solomillo es su lomo, nuestro lomo es Bife, las costillas son Asado de tira, el chorizo es su solomillo y la babilla es colita de cuadril. En cualquier caso, pidas lo que pidas y comas lo comas, siempre será la mejor carne que te hayas llevado a la boca, además por cuatro perras. La consecuencia ingrata es que me vine con casi tres kilos de más. Las excursiones por toda la costa de la península las hacíamos desde la madrugada hasta el atardecer y por las noches para relajarnos de tanto “bicho” las dedicábamos al paseo y al ocio por el maravilloso paseo marítimo de Puerto Madryn. Por curiosidad y dado que fue un español el dueño del edificio que lo acoge, fuimos a visitar el museo del hombre y el mar, la verdad es que con muy poco interés científico pero dentro de una magnífica casa desde donde se divisa el puerto y que en su día fue la morada del Sr. Puyol, arriesgado e inteligente empresario español que hizo su fortuna gracias al comercio. Y así, después de muchos bichos a la espalda y muchas risas nocturnas dejamos Puerto Madryn camino del Fin del mundo. 3º Etapa USHUAIA y TIERRA DE FUEGO - 6/11/2008 Hubo quien dijo que este es un “Viaje de emoción contenida hasta el Fin del Mundo”, y que verdad es. Desde el cielo podemos ver el perfil de la ciudad más austral del mundo y que sus primeros habitantes bautizaron como “bahía que penetra hacia el poniente”. Hemos sobrevolado los Andes tan bajo que parecía que podíamos tocar la cima si pudiésemos sacar la mano por la ventanilla, sin duda era el preludio de la maravilla que íbamos a vivir. Situada al sur de la cordillera de los Andes y bañada por las aguas del canal Beagle, Ushuaia es la ciudad más austral del mundo. ![]() Su ubicación geográfica es un capricho de la naturaleza y nos presenta el tremendo privilegio de vivir rodeados de mar, montañas, ríos y bosques. En 1884 se funda Ushuaia con el fin de asentar la soberanía argentina y posteriormente se decide establecer un presidio. El aislamiento del lugar y las inclemencias climáticas no ayudaron a ser una tierra muy poblada. A finales de los setenta la ciudad contaba con 7.000 personas. 25 años después y como consecuencia de la ley de promoción industrial, Ushuaia se transformó en una ciudad de 65.000 habitantes. La falta de planificación y el desorden urbanístico que nos rodea se debe a este gran crecimiento. La economía gira en torno al turismo, esto hace que la oferta hotelera esté exquisitamente cuidada. Nuestro hotel Los Acebos, situado en la ladera de la montaña frente a la gran bahía, nos permite deleitarnos con unas vistas que te hacen perder de la realidad. Ah! y con un buffet de escándalo…. Que rico ¡!!! Y claro había que probar un poquito de cada cosa (¿ahora entendéis lo de los kilos de más?) Al igual que en las etapas anteriores, uno elige hasta donde y como explorar una de las zonas más impresionante de la tierra: Treking a través del parque de Tierra de fuego, navegación en Kayak, canoas, 4x4 off road, lagos…. En fin.., un sin fin de opciones de las que yo aproveché, como no ¡….TODAS . Comenzamos por el viaje en el tren del fin del mundo que es una pequeña réplica del tren en el que los antiguos presos iban a buscar leña al bosque para calentar el penal. Es un recorrido de 7 Km realmente espectacular entre el bosque. Estamos en primavera y como tal predomina el color verde, pero con un poco de imaginación y la ayuda de las fotografías que hay en el centro de interpretación, te puedes imaginar como será este paisaje en el otoño, vistiéndose con esos colores amarillos, rojizos, anaranjados y marrones que hacen de esta una auténtica tierra de fuego. Aunque no es este el origen del nombre sino, las pequeñas y numerosas humaredas provenientes de las fogatas que hacían los primeros pobladores (los Yámana) y que daba la impresión de que había fuego en todo el entorno. La desaparición de estos grupos se relaciona con la llegada de los primeros colonos criollos y europeos. Dentro de las causas, las epidemias parecen haber sido determinantes en la extinción de esta cultura. Otro factor según varias crónicas fueron los “ejercicios de tiro” de los exploradores europeos y el envenenamiento por parte de los “loberos” para la libre explotación de los lobos marinos. Todo esto lo aprendí visitando el museo del fin del mundo, donde también pude comprar un par de libros muy interesantes y sellos para llevar de regalo a una de mis amigas. Después del viaje en tren, empieza un recorrido por el corazón del parque que se puede hacer a pie, siguiendo unas sendas bien identificadas o en autobús donde está la ventaja de que un guía, Fede, te empapa de todas sus sabidurías y conocimientos como personaje que lleva viviendo y estudiando voluntariamente estas tierras. El fue quién me dijo que “SOLO EN LA TIERRA DE FUEGO HE SENTIDO LAS PROFUNDAS EMOCIONES QUE DESPIERTAN EN EL ALMA DEL VIAJERO LOS GRANDES ESPECTÁCULOS DE LA NATURALEZA”. La primera caminata termina en bahía Ensenada donde se respira un no sé qué que te hace sentir diferente. Allí está la estación del fin de mundo donde se sella el pasaporte para dejar constancia de que efectivamente has llegado al final del mundo. Es inevitable en este punto, comprar sellos y postales con motivos que no encuentras en ningún otro sitio. ![]() Un recorrido alrededor de la bahía, admirando este escenario, donde el agua parece densa como el mercurio y te atrae con una fuerza que no puedes controlar y tu imaginación vuela hasta llegar a sentirte un yámana más asentada en esta costa intentando sentir lo que ellos sentían. Como serían las mujeres yámana de haber subsistido?, Cómo pensarían? Cómo vivirían? A qué dedicarían su tiempo libre?....En fin preguntas que ya no tendrán respuesta por más que nos empeñemos. Continuamos el recorrido por el parque rodeados del bosque fueguino hasta el Lago Roca para realizar una caminata bordeándolo completamente y seguir por el río Lapataia que nace en este lago. Desde este punto se observa el cerro Cóndor, frontera natural con Chile. Después el camino te lleva a bahía Lapatia, pasando por la Laguna verde y una gran cantidad de Turbales. Finalmente se hace un recorrido por los diques construidos por los castores. Este espectáculo es un poco aterrador y el efecto que produce esta naturaleza muerta es fantasmagórico. ![]() Regresamos a Ushuaia, y ahora si, nos deleitamos con la famosa merluza negra y la típica centolla de “casa Elvira”. Es obligado en esta ciudad comer estos platos típicos, y si además te los sirve un camarero de los que te hace reír continuamente con ese acento argentino, que sigo diciendo “que me come la oreja”...pues mejor aún. Centolla, merluza negra, copa de fruta con helado, vino blanco, y como colofón unas hierbitas (mate, por supuesto como no podía ser de otra forma) por el módico precio de 12 euros. Qué os parece??? Cómo para no comer ¡!! Dejamos constancia de nuestra presencia en el “libro de los ilustres” con un reconocimiento especial al chef y al trato que recibimos. Cómo anécdota…risas y más risas a cuenta de las tonterías del camarero. Al día siguiente, madrugón y buen desayuno para ascender al Cerro Pelado caminando. El ascenso transcurre por una senda poco impactada por el hombre que atraviesa el impresionante bosque fueguino. El ascenso es un poco penoso pero la recompensa cuando alcanzas la cima es impagable. Con dos ojos no es suficiente para ver todo que hay delante: el Monte Olivia, el cerro Cinco Hermanos, Isla Ambarino, paso Murria…cadenas montañosas, valles encajados, pasos, cerros y el canal Beagle en su máximo esplendor. Este punto es uno de los que como dice Velez : Hay que aprender a mirar no solo con los ojos, sino con todo el cuerpo, y con el alma quién se atreva a ello. Regresamos por el mismo camino con las piernas flojas y el mal humor de tener la cámara sin batería y no poder mostrar una evidencia gráfica del espectáculo. Comí un escaso picnic que me prepararon en el hotel y me dirigí al puerto de Ushuaia donde estaba el resto de la expedición dispuestos a saborear el plato fuerte del día: Navegar por el canal Beagle en un catamarán perfectamente equipado. Qué tarde más excepcional!!!, a pesar del frío que hacía descubrí el sur más recóndito de la tierra de una manera excitante, agradable y relajada. Durante todo el recorrido se ven pequeñas islas con colonias de lobos marinos y cormoranes compartiendo espacio. Especialmente curioso es llegar al lado del faro más austral del mundo, que a pesar de llevar algunos años sin funcionar, lo conservan como emblema de lo que en su día fue la referencia de tantas naves, muchas de ellas en el fondo de estas gélidas aguas. A pesar de viento tan intenso que peina a los árboles siempre al mismo lado, yo prefería estar en el exterior del catamarán respirando esas sensaciones tan diferentes. La elección era: observar la excelencia del paisaje con el aire golpeándote en la cara, o estar en el interior del catamarán siguiendo las explicaciones en un video donde te comentaban todos los pormenores de la zona mientras tomabas de un cafetito caliente y dulce de leche. Yo como os digo, siempre en el exterior girando 360 º continuamente para no perder ningún detalle. ![]() ![]() Ya de regreso, visitamos el Museo de la Prisión (curioso más que interesante) y el Museo del fin del Mundo donde también compré unos libros de las antiguas etnias que poblaban el lugar. Para reponer el gran desgaste del día, nos fuimos a cenar “carnaza” de la que no te olvidas fácilmente. Nos juntamos un grupo de lo más variopinto comiendo, bebiendo, riendo y bailando hasta altas horas de la madrugada. Al día siguiente era de obligado cumplimiento ir a recoger el diploma que nos expedía amablemente la delegación de turismo como visitante de la ciudad más austral del mundo. Con una gran satisfacción y sabiendo que ahora sí había llegado al sur, dejamos la ciudad de Ushuaia camino del carámbano. 4º etapa CALAFATE Y LOS GLACIARES Aeropuerto, avión (más bien avioneta), tasas, equipaje, autobús, risas, risas… más risas y llegada a Calafate. Hotel Kempinsky, con una abundante decoración anglosajona pero con un servicio exquisito y una relación calidad precio excelente. Lo peor es que está situado a las afueras del pueblo lo que nos obliga a pasear por la orilla de una carretera bastante transitada (aunque con una señalización bien clara) y por una zona un poco inhóspita. El pasar por allí a horas intempestivas se hacia un poco comprometido, pero procurábamos ir en grupo o en taxi. Llegamos al atardecer y decidimos ir a conocer el pueblo (El Calafate). Tomado de una enciclopedia os diré que el origen de este pueblo data de la práctica que había a comienzos del siglo XX en poner postas o paradores en las carreteras patagónicas cada tres leguas con el fin de que pudieran reposar las carretas de bueyes que por allí transitaban. ![]() El nombre se debe al hecho de que en la llanura crecía un tupido bosquecillo dominado por calafates, y cerca del vado había uno más corpulento que pronto distinguió el lugar con su nombre genérico: Mata grande o simplemente el Calafate, nombre que luego se asignó espontáneamente al lugar. Allí existió un rancho de adobe regentado por un comerciante. Cuando este se retiró, se hizo cargo del negocio una familia inmigrante de La Coruña que amplió el negocio explotando unos almacenes y ampliando la hospedería originando de esta manera una posta en el camino de la cordillera alrededor del cual se fue creando de forma espontánea un poblado en torno al arroyo calafate. Como localidad El calafate fue fundado por decreto nacional en 1927. Siguiendo los consejos de unos amigos que habían estado el mes pasado, nos fuimos a pasear por el casco de la villa, siendo una visita obligada un “libro bar” encantador que se llama BORGES & Alvarez situado en la Avenida Libertador haciendo esquina con la pintoresca aldea de los Gnomos. ![]() Un lugar bohemio, tranquilo, acogedor, cálido, donde puedes leer y tomar un mate en medio de un ambiente sosegado que yo aún tengo presente. Allí fue donde aprendimos que el mate se comparte, y la manera de prepararlo es un ritual que si alteras nunca gozarás completamente de las excelencias de la hierba. Allí estuvimos hasta bien entrada la noche disfrutando de este ambiente y haciendo planes para montar un negocio de estas características en nuestra ciudad. De regreso al hotel, cena y a la cama que mañana empezaba el plato fuerte: MI PERITO MORENO¡!!! Solo el hecho de tenerlo tan cerca me ponía nerviosa. Llovía intermitentemente cuando cogimos el autobús, pero nunca la lluvia fue impedimento para poder salir y cumplir con los planes previstos. Teníamos dos días completos por delante de los que no podíamos perder ni un solo minuto. La excursión del primer día nos llevó directamente al Perito Moreno. Íbamos por la ruta provincial 11 que en sus primeros 40 Km bordea el cuerpo principal del Lago Argentino cuyas aguas son de un increíble color azul turquesa precioso. Después se atraviesa una zona esteparia hasta llegar al Parque de los Glaciares. Ingresados ya en el parque se transita por un camino de bosque subantártico rodeando la península de Magallanes. Varias curvas te hacen ir estirando el cuello creyendo encontrar al final de cada una de ellas el gran objetivo., hasta que por fin al llegar a un espacio un poco más abierto el autobús se detuvo y nos dejo deleitar con una magnífica vista lejana pero completa de MI PERITO MORENO. ![]() Me estremecí, que queréis que os diga. Se me llenaron lo ojos de lágrimas, pues sí, y que le voy a hacer si no soy capaz de contener esta emoción que llevaba media vida en mi cabeza y que en estos momentos se hacia realidad. No os podéis imaginar si no venís a este lugar lo que es esto, por muchos reportajes y fotografías que veáis. De nuevo en el autobús y con la respiración contenida llegamos al punto final del recorrido donde encontramos los miradores y pasarelas frente a MI hermoso glaciar PERITO MORENO. La estrella sin duda alguna de estas latitudes. El Perito Moreno tiene un bloque principal y varias ramificaciones: El brazo norte, el brazo sur y el brazo rico. Nosotros comenzamos el paseo por la zona de las pasarelas que van desde el brazo rico hasta el canal de los témpanos justo frente al Glaciar Perito Moreno, uno de los pocos en el mundo en continuo avance. Este gigante blanco ofrece un espectáculo no que no solo es admirar desde una corta distancia las inmensas paredes de hielo con distintos tonos de azul cobalto, es el rugido estremecedor que de vez en cuando suelta desde el fondo de sus entrañas como consecuencia de la formación de una nueva grieta o de un desprendimiento. En efecto, este conjunto constituye uno de los espectáculos más salvajes e increíbles de la Patagonia, por no decir el más, el mayor, el inigualable. Yo tuve la suerte de presenciar un gran desprendimiento que produjo tal ruido y tal maremoto al caer al lago que me cortó la respiración. Es dignísimo de ver. Puedes pasar horas observando a este “ser” dotado de movimiento y vida propia sin pestañear. Si espectacular es verlo desde las pasarelas, que decir cuando se ve desde una embarcación que se acerca tanto a la pared que parece que te va a comer. Desde aquí si que se puede apreciar la altura y la grandeza de este capricho de la naturaleza. Así pasamos el día entre embarcación y pasarelas y pasarelas y embarcación no perdiendo detalle de lo que había sido capaz de formar la nieve compactada de 300 años de antigüedad. ![]() Una guía experta en glaciares, que se dedicaba también a estudiar la evolución del Perito, nos explicó como se había formado la reserva mayor de agua dulce que existía en la tierra, que no es ni más ni menos que toda la masa de hielo patagónico que tenemos a nuestro alrededor donde el Gran Perito Moreno en una pequeñísima cabeza de alfiler en medio de un gran tablero. Esta gran masa de hielo es consecuencia de las precipitaciones en forma de nieve que caen sobre los Andes al atravesar las corrientes de aire húmedo procedentes del Pacífico y toparse con la cordillera. La nieve se va compactando cada vez más dando lugar al hielo patagónico que no es agua congelada, sino nieve compactada. En su avance estos ríos de hielo erosionaron y dieron forma al paisaje, excavando en las montañas amplios valles de laderas abruptas. También en estas laderas crece un bosque subantártico, que lejos de ser alto y cerrado es un bosque que forma un auténtico tapiz de lengas, ñires, coihues o guindos. El hambre del paseo, lo saciamos en esta ocasión, con otro cordeo patagónico de escándalo y un chorizo (nuestro solomillo) que estaba para chuparse los dedos. Ya de noche regresamos a Calafate para volver a disfrutar del sosiego del Borges & Álvarez ante un mate calentito y una tertulia entre amigos. Mi gran día estaba aún por llegar. Fue justo al amanecer el domingo, que ante mi sorpresa fui la única de toda la expedición con la que iba que contrató la excursión del trekking por el Perito. Así que me vi obligada a ir con otra gente, porque lo que yo tenía muy claro es que no me lo iba a perder. Para esta excursión había un límite de edad y no estaba recomendada para personas mayores de 60 años, aunque después de haberla hecho yo creo que la dificultad no es tal. Cruzamos en barco hasta el Cerro Moreno punto de acceso con el glaciar. Allí hay un pequeño refugio dotado de una buena fogata donde nos pudimos calentar y secar la ropa que ya teníamos húmeda de la lluvia. Comimos el bocata de rigor, dejamos las mochila y nos pusimos en marcha siguiendo las recomendaciones de los guías expertos: Crema de protección, guantes que nos dejaron allí para protegernos de la agresividad del hielo, gafas, ropa de abrigo, buenas botas y pantalones estrechos o metidos por los calcetines para no engancharlos los grampones que nos teníamos que poner. Los guías nos dieron unas directrices de cómo caminar por el hielo, como subir cuestas o bajar pendientes, cosa que a mí personalmente no me pareció nada difícil, pero si bien es cierto a otras personas les parecía un mundo. ![]() Comenzamos atravesando el bosque hasta donde se entregan los grampones para su colocación. Nos organizamos en pequeños grupos y nos pusimos en marcha durante casi tres horas por el hielo. Empezamos a caminar y a ascender haciendo una fila con una distancia prudente entre uno y otro con el fin de no arrastrar a alguien en caso de caída. Íbamos sorteando grietas y fosas a las que con mucho cuidado te podías asomar para ver el intenso y limpio color azul cobalto que tenían. Qué auténtica maravilla!!! Sin duda una sensación irrepetible y diferente a otros hielos de otras montañas que he tenido el gusto de ascender. Los crujidos que de vez en cuando soltaba el gigante daban, cuanto menos, respeto y te hacían estar en silencio durante un rato esperando que es lo siguiente que podía pasar. En el corazón de MI PERITO me encontré a mi misma diciendo Madre mía que feliz soy, ahora ya estoy plenamente satisfecha. No puedo explicaros más porque no tengo palabras que me ayuden a hacerlo. Solo gratitud a la naturaleza y al destino por haberme permitido este auténtico privilegio. Y al final del recorrido una auténtica sorpresa… ¿Qué es eso que hay al fondo del glaciar? …Pero bueno… UN BARETO sobre el hielo¡!!! Qué gracia allí pudimos tomar un auténtico Whisky on the rocks patagónico de 300 años acompañado de alfajores, el dulce típico de Argentina. Cuando se acabó el hielo, no hubo ningún problema…..Diego fue a la nevera y trajo más ![]() De regreso a la embarcación salió el sol y logré ver lo que había detrás la gran cadena. Allí esta la gran cadena de los Andes….quieta, majestuosa. ![]() El resto del día fue la visita a los otros glaciares tomando una embarcación, muy bien dotada por cierto, que nos acercó un poco al Upsala. Y digo un poco porque la cantidad de grandes témpanos desprendidos era tal, que hacía la navegación por la zona difícil y peligrosa llegándose a prohibir algunas temporadas. El barco continúa hasta la bahía Onelli donde se desembarca para comenzar una ruta por los glaciares Agassiz, Onelli y Bolados. No guardo un grato recuerdo de este paseo ya que la intensísima lluvia hizo que me calara hasta los huesos, se me mojaron los guantes y el frío era insoportable. El panorama se intuía bello y majestuoso pero la niebla no permitía verlo con nitidez. Así que me quedo con el magnífico sabor de MI PERITO y con la deuda de volver para deleitarme con los otros. Al ser la única de la expedición que hice esta excursión, tuve que relatar a mis colegas una y otra vez mis hazañas por los carámbanos patagónico, pero lo hicimos en “LA TABLITA“ restaurante de obligada asistencia en Calafate que con un trato exquisito te ponen de comida hasta arriba y si cabe aún más barato y de mejor calidad que en los restaurantes que habíamos frecuentado. ![]() Aquí nos despedimos de nuestros queridos amigos Vascos y Palentinos con la promesa de quedar algún día para rememorar nuestras hazañas. Ellos continuaban viaje a Bariloche, y nosotros a Buenos Aires 5º y última etapa BUENOS AIRES. De nuevo, aeropuerto, tasas, maletas, despegues aterrizajes. Sin duda los traslados es lo peor de este viaje. Demasiados vuelos, demasiadas colas, demasiadas esperas. En todos los aeropuertos se han de pagar unas tasas que vienen siendo entre 10 y 15 euros y que no sé muy bien a qué obedece. En esta ocasión nos alojamos en el hotel Dazzler Tower en pleno centro de la ciudad. La ciudad de Buenos aires es la capital federal de la República Argentina. Es una ciudad segura, pero como en toda gran metrópoli del mundo hay que tomar cierto recaudos. No dejar carteras ni bolsos colgados del respaldo de una silla en lugares públicos, es más cuando vas a restaurante lo primero que hace el camarero es atar el bolso a la silla con un precinto. A altas horas de la noche es mejor tomar un taxi en vez de ir andando. Son baratos y seguros. En esta ciudad los habitantes tienen muy claro quién es “PORTEÑO” y quién “BONAERENSE” dependiendo si su procedencia es del centro de la ciudad o de los inmensos alrededores. También existe la defensoría del turista por si eres víctima de algún maltrato, abuso o discriminación. El primer día contratamos una excursión en autobús, que recorre toda la ciudad y que nos permitió tener una visión general para los próximos días que teníamos libres. Iba parando en los sitios de mayor interés y una guía nos explicaba lo característico de cada lugar. Pasamos por los barrios de: Montserrat: Plaza de Mayo, Casa Rosada, catedral metropolitana, Cabildo y como curiosidad la “farmacia de la Estrella” que está en la esquina de las calles Alsana y Defensa. ![]() Puerto Madero: Barrio chic donde se concentra la zona financiera a partir de la recuperación de la zona portuaria. Merece la pena un paseo por el muelle donde se concentran situadas sucursales de los principales restaurantes, destacando sobre todo “la cabaña de la Lilas “, “La Caballeriza “ , “ Sigue la Vaca” este último el más barato y no por eso el peor ![]() Retiro y San Nicolás: Aquí podemos visitar la plaza de San Martín con la Torre monumental, un reloj estilo Bing-Ben regalo del gobierno británico y, que hasta la guerra de las Malvinas se llamaba Torre de los Ingleses. A unos pasos se puede caminar por la calle Florida, peatonal y eminentemente comercial. Teatro Colón, Obelisco, Avda. 9 de Julio, Avda. Corrientes. ![]() San Telmo: El barrio más antiguo de la ciudad y para mi gusto el más entrañable. La plaza Borrego es el centro neurálgico y donde los domingos se pone un mercadillo muy interesante de antigüedades. Merece la pena caminar por el pasaje Giufra y el parque Lezama. La Boca: uno de los barrios más pintorescos de la ciudad ligados a la inmigración y al tango. El tango no es argentino, es porteño, solo típico en la ciudad de Buenos Aires, no en el resto del país. Ojo con la seguridad en este barrio ¡!!! ![]() ![]() Recoleta: Barrio aristocrático que nació en torno al cementerio del mismo nombre, y que donde están enterrados solo personas de alto linaje. Si no os da “yu-yu” es interesante de visitar. A nosotros nos guió gratuitamente una excelente mujer llena de historias y de anécdotas. Aquí se encuentran los restos de la queridísima Evita Perón que según nos contó la guía que nos acompañaba, están en contra de su voluntad. A destacar la iglesia de nuestra Sra. del Pilar , el Museo Nacional de Bellas Artes y el Buenos Aires Design. ![]() Palermo: destaca el parque conocido como “Los Bosques de Palermo”. El área más antigua del barrio, con casa bajas y calles pintorescas, se sitúa entre las avenidas de Santa Fe y Córdoba. Es uno de los puntos neurálgicos de la noche porteña. Esta llenos de bares de copas y restaurantes y ha pasado a llamarse Palermo SOHO. Comimos en un restaurante del centro y tomamos café en el obligado “café Tortoni “ en la avenida de mayo, el más antiguo de la ciudad y con un cierto sabor a añejo y nostalgia. Una vez conocida toda la ciudad y bien orientadas, el último día le dedicamos a hacer compras y a patear zonas de obligado tránsito. Es curioso estar sentada en la plaza de mayo, eminentemente peronista, viendo un sin fin de manifestaciones, cada una de ellas con no más de 20-30 personas reivindicando cada uno lo suyo. Hay a todas las horas, unos van otros vienen, pero en ningún momento se viven momentos de tensión. Es todo como muy habitual. Llegan, chiflan, hacen ruido y se van. ![]() Las compras, siguiendo los consejos de todo el mundo, las hicimos el último día y en Buenos Aires que es el sitio más barato. Muy bonitas e interesantes son las galerías Pacífico por el edificio tan impresionante que las alberga. Al comprar en la mayoría de las tiendas te dan una factura de Tax free que luego canjeas en el aeropuerto, pero has de hacerlo antes de facturar por si te piden en algún momento revisar los objetos comprados. Lo que los españoles solemos comprar es ropa (que ya no está tan barata como antes) pero sobre todo artículos de piel y cuero. Y por supuesto libros, yo vine cargada por 1 tercio de lo que aquí cuestan. Como colofón a la estancia en Buenos Aires es ir a cenar y a ver un espectáculo de Tango que sin duda el de mayor categoría es La Esquina De Carlos Gardel. Realmente espectacular y maravilloso. Otras opciones para espectáculos de Tango son “el viejo almacén”, “La Ventana”, “El Tango” y algún otro que se me quede en el tintero. ![]() La vuelta a España fue cómoda como la ida, en un vuelo que salió de noche lo que nos permitió ir durmiendo sin problemas. Pero ya no llevaba expectación en la mente sino nostalgia y pena de haber concluido uno de los viajes más maravillosos que yo había vivido. Argentina, un sitio para visitar y para volver desde luego. Y de ser así lo ceñiría a Iguazú, Ushuaia y Los Glaciares., nada más. Allí he tenido las mejores sensaciones de mi vida. Allí he vibrado y me he emocionado con el espectáculo que nos brinda una naturaleza sin precedentes. Allí he dejado parte de mi corazón, y de allí he traído la ilusión por volver. Allí he conocido grandes gentes, grandes amigos que no olvidaré nunca… Consuelo, Pedro, Juanma, Teresa, Miguel, Marga, Paco, Amalia….y Luis por supuesto que estuvo siempre conmigo. Sin duda, ahora hay un antes y un después de este viaje que a todos vosotros os recomiendo... ![]() |








































