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JAPON
 
 
La dificultad del idioma, el largo vuelo, la seriedad de sus gentes, el precio elevado del alojamiento, comida y servicios…
Puede que hayas escuchado muchas veces esas ideas que circulan sobre Japón y te hicieran desistir en la intención de conocer esta zona del mundo. Pues bien, ¡Ya no tienes excusa! Porque a través de este diario vamos a destruir todos y cada uno de los mitos y leyendas que demoran tu paso por Japón y haremos que cambies la pregunta ¿debería ir a Japón? por ¿cuándo voy a Japón?

¡Yoi tabi o! (¡Buen viaje!)

 
DIAS PREVIOS – “Preparativos”

La decisión de conocer Japón la tomamos definitivamente al conseguir una oferta de vuelo que nos cuadraba con las fechas de que disponíamos. Después de adquirir los billetes comenzamos la preparación del viaje, para lo que reunimos información desde los siguientes frentes:

-Documentales recomendados:
CUADERNOS de JAPÓN: 01 - Sushi y Sashimi; 02 - Te y Sake; 03 - Geishas y Lolitas; 04 - Posadas y Viajeros; 05 - Templos y Peregrinos; 06 - Volcanes y Jardines
JAPANLAND: 01 - Samurai Suburbano; 02 - Tierra de Espíritus; 03 - Dioses de Montaña y Hombres de Negocios

-Bibliografía:
1. Lonely Planet Japón
2. “Japonés, guía de conversación y diccionario” (Pons)
3. Folletos conseguidos en FITUR (gracias Javi) y solicitados a la Oficina Nacional de Turismo Japonés de Francia (nos los enviaron por correo en español). Os citamos los más interesantes:
• Guías Manuales “Bienvenido a Tokio” en español: en forma de librito o de plano estas utilísimas guías son una ayuda estupenda para llevar siempre a mano, ya que contienen planos del metro y líneas férreas, mapas por zonas con detalles sobre los lugares de interés, guía de jardines, informaciones prácticas, descuentos en entradas, etc. Las puedes encontrar en muchos sitios de Japón y son gratuitas (aunque algunos hoteles quieran cobrarte por ellas)
• Folleto “Descubra Tokio”
• Folleto de “Fuji, Hakone, Kamakura, Nikko”
• “Pequeña Guía de Japón”

-Internet:
Entre la ingente cantidad de páginas, blogs, diarios, etc., destacamos:
• http://webdetermico.googlepages.com/Japon.html
• http://www.yes-tokio.es/
• http://www.tourism.metro.tokyo.jp/spanish/tourists/spot/index_spot.html
• http://www.viajeajapon.com/
• http://www.ungatonipon.com/
• http://www.tokyometro.jp/global/en/index.html

Tras localizar el Hotel y hacer una estimación previa de gastos cambiamos las divisas en España, porque el cambio a yenes no era más favorable allí (1 euro = 113 yen).
Organizamos las dos mochilas que nos servirán de único equipaje y es hora de ir a buscar todo aquello visto y disfrutado desde los libros, películas y fotografías!!!!
 
DIA 1 – 16 / 17 Febrero 2009 - “Yokoso Japón” (Bienvenido a Japón)

• Autobús Valladolid / Madrid (4:15 a.m.)
• Vuelo con KLM Madrid / Ámsterdam (10:30 a.m.)
• Vuelo con KLM Ámsterdam / Tokyo Narita (15:15 p.m.)
El vuelo con KLM fue perfecto en cuanto a cumplimiento de horarios y nos permitió conocer el aeropuerto de Ámsterdam con sus tiendas y restaurantes a pleno rendimiento. Ya destino a Tokyo comienzas a sentir el ambiente japonés al recibir toallitas húmedas para limpiarte las manos antes de degustar el menú aéreo con palillos…
Llegamos al aeropuerto de Narita a las 10:35 a.m. hora local después de añadir las ocho horas de diferencia respecto a España y realizamos sin apenas esperas los trámites de entrada (fotografía, toma de huellas dactilares y control de pasaporte). Directos al centro de información turística allí ubicado para coger planos y folletos de los destinos previstos en el viaje. Salas despejadas, ausencia de esperas y amabilidad extrema… ¿Seguro que esto es Japón? Adquirimos los billetes del tren de la línea “Kensei”, con salida a las 11:20 a.m. (1920 yen), que nos dejaría en una hora en Ueno, la zona donde reservamos por Internet el hotel. Antes de subirnos compramos la Tarjeta PASMO en unas máquinas expendedoras que se encuentran repartidas por casi todas las estaciones de trenes y terminales de autobuses, y permiten viajar en numerosos transportes (metro, algunas líneas de trenes, bus) e incluso comprar en máquinas de vending y determinados comercios. También existe una tarjeta llamada SUICA de similares características, pero la PASMO se adaptaba perfectamente a nuestras necesidades de desplazamiento. Sólo puede usarse por una persona, tienen un periodo de validez de 10 años (por lo que nos servirá para un futuro viaje a Japón) y se adquieren por 2000 yen de los cuales 500 son un depósito reembolsable si la devuelves. Cuando entras en el metro la acercas al lector de los controles de acceso y te marca el saldo actual. A la salida vuelves a acercarla y te retira automáticamente el coste de tu trayecto indicando el saldo restante. Las puedes recargar por ti mismo de forma muy sencilla en los cajeros habilitados al efecto eligiendo el idioma en ingles (aunque con la práctica podrás hacerlo directamente en japonés!!). No nos cansaremos de repetir el buen invento que es esta tarjeta evitando colas innecesarias para adquirir los billetes de los transportes y facilitando enormemente los desplazamientos.

Bebidas pa flipá!!

 
Ya en la estación de Ueno, tras un cómodo viaje con el tren prácticamente vacío, nos fijamos en las máquinas de vending que abundan por todos los rincones y me sorprende ver que se tienen, junto a los refrescos, bebidas de aminoácidos y BCAA. Probamos un te y vivimos por segunda vez la experiencia de trasladarnos al hotel caminando por las calles, porque habíamos podido hacerlo por primera vez a través de los ojos de Google Earth frente al ordenador…; y allí estábamos repitiendo escenas y comprobando como los avances tecnológicos ayudan a conocer los más lejanos lugares pero no consiguen todavía que podamos sentir su realidad, su frío, sus sonidos y sus olores. De camino al hotel pasamos por el Parque de Ueno y empezamos a comprobar como se mezclan armoniosamente en esta ciudad los edificios, los parques y los templos. Sin detenernos demasiado, excepto para contemplar los dibujos que hacen un par de pintores con la imagen de un templo rodeado de agua, llegamos al “Hotel Edoya” (www.hoteledoya.com) donde estableceremos nuestra base para conocer Tokyo y alrededores. El Hotel cuenta con habitaciones tipo Ryokan, es decir, duermes sobre un futón colocado en el suelo o tatami. Es una perfecta forma de integrarte con la cultura local aunque por supuesto que tienes miles de hoteles de corte occidental. Los zapatos los dejas en la entrada de la habitación y te proporcionan el Yukata o Kimono, con su cinturón y calcetines de dedo gordo independiente, para que pasees a tus anchas por las instalaciones, subas a los tradicionales baños a cielo abierto, compruebes tus correos en el hall con Wifi, tomes el te en la sala destinada a ello o simplemente disfrutes en la habitación de este atuendo que te recuerda que estas muy lejos de tus raíces…; Los empleados del Edoya son amables y correctos y el precio incluye el desayuno y la libre consumición de café o infusiones que puedes prepararte tu mismo junto a la recepción. Proporcionan unos interesantes planos y fotocopias de las rutas desde allí hasta los lugares de mayor interés, tanto en Tokyo como en los alrededores. Admiten el pago con tarjeta y tiene una localización muy buena a nuestro entender, pues la zona es tranquila y tan segura como todo Japón, y además cuenta a escasos minutos con varias estaciones de metro (YUSHIMA - CHIYODA LINE, SUEHIROCHO - GINZA LINE, OCHANOMIZU - JR LINE, OKACHIMACHI - JR LINE) desde donde moverte a todas las áreas de la ciudad. Sin pausa dejamos las mochilas en la habitación y mandamos desde el hall los mails de confirmación de llegada para dirigirnos a la estación de OCHANOMIZU. Durante el paseo empieza a sorprendernos la enorme capacidad de los japoneses para economizar espacio, apilando las bicicletas en aparcamientos que cuentan con un sistema de railes y alturas, y aparcando los coches en lugares anexos a las casas que parecen hechos a medida de ese modelo, como si el propietario de la vivienda hubiese sabido al construir su casa el coche que compraría. De hecho, para comprar un coche en Japón se requiere disponer de plaza de aparcamiento. Es normal ver varios tipos de aparcamientos de coches:
• Estructuras elevadas en el exterior donde el usuario deja el coche en una especie de ascensor que lo deposita en el lugar asignado. Recogen un ticket y cuando quieren retirarlo solo tiene que introducirlo y una máquina le devolverá su vehículo.
• Plazas de parking individuales que se elevan para dejar sitio a otro coche debajo.
• Aparcamientos Subterráneos donde el propietario deja el coche en una plataforma que lo introduce mediante un robot en su correspondiente plaza.
 
 
Ya vemos la estación mientras cruzamos un puente desde donde se divisa el tren junto a una lengua de agua… pero antes de subir probaremos el primer “Ramen” (y creo que mi último) en un restaurante cercano. Si los restaurantes no tienen carta en inglés deberás guiarte por la visión de las fotos de los diferentes platos o por las maquetas de los mismos que abundan a las puertas de los establecimientos. El “Ramen” es una sopa de fideos de trigo sazonada con salsa de soja y aderezada con carne, pescado o verduras. Es común acompañarla con cerdo hervido, pasta de pescado Naruto (si, como el personaje manga), brotes de bambú y vegetales. Se cree que la palabra “ramen” nace por la forma artesanal de elaboración de estos fideos; es decir, de la unión de los caracteres chinos "ra" (estirar) y "men" (fideo). Puedes encontrar esta receta en la mayoría de establecimientos de comida rápida y en puestos ambulantes, siendo uno de los platos más económicos de la cocina japonesa. A la hora de pedirlo se añade a la base de fideos algún acompañamiento a tu elección, como huevo hervido, menma o shinachiku (encurtido de tronco de bambú), nori, wakame, rebanadas de cerdo, chashū negi (cebollín), naruto y verduras hervidas.
En el caso presente un error en el calculo me hizo pedirlo de pescado y algo picante…y no estuvo nada mal porque me alimente varias veces durante ese día con el mismo ramen, ya que se me repetía de vez en cuando para que volviera a degustarlo en mi boquita!!! Alimentados pusimos rumbo al distrito de SHINJUKU. Su estación es la de mayor transito de pasajeros ¡del mundo!, alrededor de 2 millones al día…Cuenta con tres salidas principales y decenas de secundarias que la comunican con oficinas, grandes almacenes y accesos al exterior. En cuanto sales a la calle te encuentras con una imagen de película futurista donde los edificios se visten de vivos colores, carteles y pantallas gigantes. Los coches que circulan son de gama alta y brillo irreal, y un policía cabalga a lomos de una Honda VFR convenientemente tuneada para sus fines a ese lado de la ley.
 
 
Topamos con el “Templo Taisoji” que, aunque cerrado, nos permite ver su exterior de madera oscura y noble, sus estatuas sagradas y un pequeño típico cementerio. Entramos en la zona de los rascacielos y tras reorientarnos localizamos justo a tiempo el edificio del Gobierno Metropolitano de Tokyo (TOCHO). Digo justo a tiempo porque lo ideal es acudir allí cuando el sol empieza a caer y se divisa el espectáculo que interpretan las luces de la ciudad al iluminar la gigantesca extensión de esta urbe. Consta de dos torres gemelas que dependiendo del día de la semana o fiestas locales se alternan respecto a su apertura al público. Tuvimos suerte de que ese día se pudiese subir a la torre sur considerada como la de visión más interesante. La entrada es gratuita por lo que sólo tienes que sorprenderte de la amplitud de la sala por donde se entra, dejar que inspeccionen la mochila, subir en el ascensor hasta el piso 45 a 202 metros de altura y recorrer sus grandes ventanales que prácticamente dan la vuelta a toda la visión de la ciudad. Hacemos tiempo observando los más diversos artilugios que venden las tiendecillas situadas junto a una elegante cafetería y nos explican como decoran sus móviles. Es una moda que se puede ver en multitud de sitios y consiste en elegir fundas y pegatinas de todas las formas y colores para personalizar el móvil a tu gusto.
 
 
Estrenamos nuestra Lonely con el primer sello, porque en muchos templos, estaciones de trenes, jardines e incluso en el aeropuerto puedes encontrar mesitas con sellos de cada lugar para llevarte como recuerdo. Aunque existen muchos observatorios en los que se debe pagar entrada o consumir en su restaurante, nos pareció estupendo este edificio, no sólo por ser de libre acceso, sino porque en la planta baja existe otra sucursal de Información Turística con multitud de mapas y folletos; de hecho planeamos esta visita el primer día para completar pequeños detalles de nuestras posteriores aventuras. Dejamos que anocheciera contemplando como la franja naranja del horizonte imprimía a las imágenes un tono preciosamente apocalíptico mientras al fondo parecía intuirse el Monte Fuji (FujiSan) y en escasos minutos el sol cedió la iluminación a los rascacielos, farolas y luces de los vehículos. Paseamos por la zona desplazándonos hasta la calle “eléctrica” plagada de luces y tiendas de electrónica que ocupan los bajos de los edificios con sólo subir unas persianas. ¡Hambre! No estaría mal probar un McDonals japonés… pues allá vamos… marchando una rica hamburguesa de pollo Teriyaki en la planta alta del local con vistas a las luces. De retorno al hotel nos metimos en una sala de juegos donde se mezclan máquinas para conseguir todo tipo de figuras manga y anime (pillándolas con esas pinzas-grúa que vemos en las ferias), videojuegos espectaculares, diversiones interactivas como tocar tambores al ritmo que te marca la pantalla, etc. Sorprende encontrar sumergidos en el pequeño caos de luces y sonidos de estos locales a gente de toda condición: jóvenes, señoras, caballeros trajeados…
 
 
En el hotel, mientras el cafetito del hall ayudaba a enviar algún que otro mail con las primeras fotos, decidimos no desaprovechar el increíble sol que se preveía para el día siguiente, por lo que… cambio de planes: madrugar y partir hacia “KAMAKURA”…
Konban Wa…. (Buenas noches)
 
DIA 2 – 18 Febrero 2009 - “KAMAKURA”

Estación de OCHANOMIZU y directos a la TOKYO STATION desde donde parte el tren JR YOKOSUKA LINE hacia KITA-KAMAKURA (780 yen). En menos de una hora estamos en este pueblo costero de la prefectura de Kanagawa, capital política y administrativa de Japón del año 1192 al 1333. La parada de KAMAKURA STATION se sitúa en el centro del pueblo, pero si bajas en KITA-KAMAKURA podrás iniciar un estupendo paseo por el bosque encontrando templos, santuarios, estatuas y monumentos llegando hasta el Gran Buda.
Muy cerca de la estación localizamos el templo principal de la secta de Rikai de Budismo Zen, el “Templo ENGAKUJI” fundado por Hojo Tokimune en el año 1282. Tuvimos que esperar unos minutos porque llegamos a sus puertas a las 7:55 a.m., y una amable y tradicionalmente vestida señora nos dejo pasar cuando aún estaban barriendo la arena sobrante del suelo y alisando las huellas que los viajeros tanto deseamos formar. Estábamos completamente solos recorriendo el extenso territorio que comprende esta zona y disfrutando de la calma que se respiraba. Sobrias construcciones de madera adornadas con cerezos en flor, estatuillas con ofrendas en forma de monedas en sus manitas, postales vivas perfectamente dibujadas con estanques, árboles y templos. Ascendiendo unas escaleras que se inician en un pequeño tori descubrimos la gran campana del templo (declarada tesoro nacional) en lo alto de una colina junto a una casa de té. En un instante el paisaje te hace un guiño para que lo disfrutes pero, como una sorpresa inesperada, se levanta en el horizonte el FujiSan con la cumbre nevada y sabes que acabas de tachar en tu mente una de las cosas que tenías pendiente en tu periplo por Japón… ¡precioso!
 

 
Hay situaciones en la vida en las que lo conseguido por otras personas puede estremecer tu corazón, y en este caso me refiero a la consecución de una meta interna. En un recinto encontramos dos maestros del difícil arte de la Arquería, uno practicaba en el interior de una habitación abierta mediante un gran ventanal a escasos metros de nosotros y el otro apuntaba inmóvil su flecha hacia una diana situada en los jardines, esperando que se disparase hacia el objetivo o hacia si mismo. Ambos parecen no percatarse de lo que a su alrededor sucede y nos demuestran la conexión que hay entre la arquería y el Budismo Zen. Para ellos no se trata de una técnica de combate sino de un enfrentamiento consigo mismo, donde no se busca un logro exterior. En la doctrina del tiro con arco, cuando la cuerda esta estirada, el arco encierra el universo y dicen que el extremo superior el arco perfora el cielo y en el inferior está suspendida, con un hilo de seda, la tierra. Los arqueros se encuentran en medio. Su objetivo es lograr un relajamiento físico y psíquico que libere el espíritu de todas las ataduras por la perdida total del Yo. Su concentración en la respiración desvanece los estímulos exteriores y cuando lo único que saben y sienten es que respiran, intuyen que son capaces de lo posible y lo imposible.
Súbitamente el arquero permite que la flecha corte el aire con un estallido inicial seguido de un silbido que parece llegarle al corazón, y sin importarle el destino, pasea en su busca por el jardín con la apariencia de que había aprendido algo más sobre si mismo y la existencia.
 
 
Salimos del área y cruzamos las vías del tren para continuar el recorrido que tan bien había comenzado. La buena apariencia de una cafetería llamada “Pooch” nos sedujo a entrar y probar un desayuno de humanos… ya que este lugar permite llevar a tu perro y que almuerce contigo disponiendo de carta propia con diversas modalidades de comida para mascotas. Junto a los asientos existen cables con enganches en forma de hueso donde fijas el collar de tu amiguito. Los perros no sé muy bien como comerán, pero nosotros nos animamos a probar las tartas que hacían en una impecable cocina a la vista de los clientes. Expresso y café con leche acompañados de porciones de deliciosas tartas caseras (manzana con hojaldre y clafouti de cerezas escoltadas por bolas de helado de nata). ¡¡Delicioso!! Nos pareció curioso que en las terrazas exteriores dejan en las sillas, sin ningún peligro de robo, mantitas que disimulan el frescor de la mañana.
 
 
Caminando y curioseando llegamos al Templo “TOKEI JI”, conocido por ser el lugar donde antes del periodo Meiji se refugiaban las esposas maltratadas que deseaban divorciarse. Para las mujeres, al contrario que para los hombres, era muy difícil hacerlo. Sin embargo quedándose en “TOKEI JI” tres años podían conseguirlo oficialmente. Destaca el camino central bordeado por preciosos cerezos en flor.
La siguiente parada fue el Templo de “JOCHI JI” en el que vimos las tres estatuas de madera de Nyorai, paseamos entre jardines y probamos las fuentes típicas de manivela. No se me ocurrió otra cosa que investigar un agujero excavado en la roca del tamaño de un reducido humano, para lo cual contaba con la lucecilla del flash-linterna de la cámara. Los primeros metros te parecen divertidos pero en breve te das cuenta de que no lo seria tanto acabar devorado por uno de los múltiples bichos de las películas de terror orientales que de seguro se crían en esos lugares. Al final mi haz de luz y sus 30 centímetros de luminosidad dieron con una pared pero en mi retorno no dejaba de pensar que los seres terroríficos también corren por los techos… Así que ¡Deprisa al exterior! Y después de esta experiencia, lógicamente había que pasar por el aseo y aquí creo que es conveniente contar un invento japonés para el ahorro de agua que nos fascinó. En los lugares más recónditos puedes encontrar mecanismos que hacen más eficiente el consumo del agua. Las cisternas de los inodoros cuentan con un lavabo instalado directamente sobre ella (como en este caso) o alejado pero conectado al mismo (caso de nuestro hotel). Cuando accionas el mecanismo para desalojar los fluidos corporales, se pone en marcha automáticamente el lavabo, y el agua con la que te lavas sirve para llenar de nuevo el depósito y ser reutilizada en la próxima operación. ¡Ingenioso! ¡Sencillo! ¡Simple! ¿Como es que nadie lo ha traído a España todavía?
 

Junto a este templo parte “La ruta del Daibutsu” recomendada (y con razón) por la Lonely. Te introduces en el bosque y encuentras el Santuario de “Kuzuharagaoka-jinja”, la estatua de “Minamoto no yoritomo” (fundador del gobierno de Kamakura) y una máquina de vending en un cruce del camino junto a una cabina de teléfono con sus guías dentro... todo ello impecablemente cuidado. Esta oportunidad de reponer líquidos no puede desaprovecharse y como todavía no he aprendido bien el japonés nos la jugamos con lo que parecía otra bebida de te… pero no lo era!!! Os la recomiendo si alguna vez habéis querido beber algo con sabor a ¿“kikos”?, pero si no es así… es posible que esta delicia te produzca una reacción inversa y cree en tu mente una sensación de sed desproporcionada. Pensé que se me pasaría, pero el efecto puede durar un día entero… aunque si algo bueno tiene es que me anuló el sabor del “Ramen” de pescado de ayer…
Templo de “ZENIARAI-BENTEN” a la vista… o por lo menos la entrada horadada en la roca. A través de un túnel te transportas a otra época en uno de lo santuarios que ejemplariza la fusión del budismo y el shintoismo. Es conocido como el santuario del “Lavado de Dinero” porque se dice que el dinero allí lavado se duplica. Construido por Minamoto Yoritomo (el de la estatua anterior a mi sed por agua de kikos…) después de soñar que debía hacerlo para que el país alcanzara la paz. Se dedicó a “Benten”, una diosa budista relacionada con las serpientes, porque el sueño sucedió el día de la serpiente, en el mes de la serpiente del año de la serpiente.
Tras cruzar el túnel y atravesar algunos arcos toris aparecimos junto a una fuente donde lavan unas colegialas sus manos y bocas según el ritual. Nos unimos a esta costumbre y recorremos el enclave idílico y atemporal donde se mezclan ofrendas, tablillas con deseos, quemadores de incienso, vegetación, riachuelos y peces. Antes de abandonar el lugar no podemos dejar de visitar el manantial y lavar unas monedas que guardamos como recuerdo de especial importancia.
 
 
 
Continuando ya fuera del bosque caminamos por unas carreterillas rodeadas de singulares casas (algunas recuerdan a las construcciones típicas de países nórdicos). Siguiendo el plano y las indicaciones atravesamos un túnel abierto al tráfico y sentimos que cada vez esta más cerca algo grande… muy grande… la segunda estatua de Buda más grande de Japón: El “DAIBUTSU”. Mide 11 metros, pesa 850 toneladas y esta forjada en bronce. Se encuentra en los terrenos del templo de “Kotokuin”, fue construida en 1252 y estaba dentro de un salón hasta 1495 cuando las olas de un tsunami destruyeron los salones del templo y la desplazaron 900 metros hasta su posición actual.
 
 
La estatua de por si es impresionante pero aún más es verla en un día tan esplendido como el que la suerte nos deparó. ¡Zas! Otro tachón en nuestra lista mental de maravillas que queríamos sentir cerca después de haberlas visto tantas veces en esos reportajes de viajes…; Sacamos en una máquina de vending un par de deliciosos helados y continuamos…
No muy lejos del Gran Buda, se llega a través de callecillas un poco más comerciales, al Templo de “HASEDERA”, famoso por las estatuas de Jizo, guardián de las almas de los niños fallecidos y patrón de los viajeros. Alberga una estatua de 10 metros en madera dorada de la diosa de la piedad y misericordia ”Kannon” (no tiene nada que ver con mi cámara…). Los jardines están llenos de curiosas estatuillas dispuestas como pequeños ejércitos e incluso muchas de ellas vestidas con llamativas prendas y gorros rojos. Contrasta el tamaño de las mini-figurillas que se encuentran en cavidades dentro de la roca y el de las estatuas de tamaño de una persona y forma de risueños niños cabezones con sus manos unidas.
 
 

 
Desde lo alto de una terraza se divisan bonitas vistas de la costa de Kamakura y de allí nos fuimos a la estación de Hase para tomar el tren “Enoden” (nos sirvió la tarjeta PASMO) que nos llevaría rápidamente a la estación de Kamakura, de donde parte el autobús 36 hacia el próximo destino. En los autobuses entras por la puerta central y efectúas el mismo proceso que en el metro acercando la PASMO al lector. Cuando llega tu parada avanzas y sales por la puerta situada junto al conductor, volviendo a usar la tarjeta. De esta manera te cobran solo por el trayecto efectivo. En nuestro caso fue curioso porque queríamos bajar lo más cerca posible del templo de “HOKOKUJI” y no sabíamos exactamente la parada, por lo que me acerqué al conductor enmascarado y le indique con el planillo la zona en cuestión (no hablaba inglés). Como el amable hombre no se hacia entender, me indico gestualmente que no nos quedáramos lejos y nos avisaría en el momento de bajarnos. En dos o tres paradas el buen señor dudó de si mismo y no se le ocurrió otra cosa que preguntar por megafonía a todo el bus cual era la parada mas cercana!!! En lugar de vergüenza sentimos una especie de alegría, por esa amabilidad que para los japoneses es tan normal y para nosotros ligeramente especial. Cada parada el conductor nos miraba por el espejo y murmurando movía su mano como si quisiera espantar una mosca de su nariz… eso significa: “todavía no tenéis que bajar”. Con todo el autobús pendiente de nosotros llego el momento de la despedida, entre sonrisas y agradecimientos, para caminar un poco hasta el Templo de “HOKOKUJI”. Al margen de sus preciosos jardines, lo que nos decidió a buscar este lugar fueron unas fotos y videos que vimos de un bosque de bambú, y ciertamente vale la pena pasear por el entorno del templo y acceder por unas escaleritas a un paraje de leyenda…; puedes sumergirte entre gruesos troncos de bambú y pasear con la sensación de que en cualquier momento saltará un guerrero samurai en el camino… parece un decorado de película… pero date cuenta de que realmente estas viviendo la película de tu propia vida y en la nuestra ya tenemos la escena del bosque de bambú!!
 
 
De retorno cogimos el autobús 23 y decidimos parar en el lugar en el que nos sorprendió un gran Tori rojo delante de una avenida con estanques. Se trataba del Santuario “HACHIMANGU TSURUGAOKA” construido en 1191 y consagrado al Dios de la Guerra. Al final del camino y subiendo una escalinata se llega al santuario principal de estilo Edo, y es una delicia girar la mirada y ver el colorista entorno desde la altura donde se mezclan los rojos de las construcciones, el azul del cielo y el vivo rosa de los cerezos en flor. Merece también la pena acercarse a ver las grandes estructuras de madera que albergan en perfecto orden barriles de sake decorados con los más variados motivos, ya que para los japoneses esta bebida tiene también un sentido espiritual, siendo ofrecido a los dioses en barriles y bebido como parte de rituales de purificación shintoístas. En Japón se denomina “Sake” a las bebidas alcohólicas en general mientras que nosotros conocemos como “Sake” a un licor obtenido del arroz. Aunque vimos varios “Rickshaw”, volvimos hacia la estación andando. La palabra “Rickshaw” deriva del japonés “jinrikisha” y viene a significar “carruaje cuya fuerza la constituye un hombre”. Estos ligeros vehículos de dos ruedas hacen las veces de taxi pero preferimos curiosear por las tiendecillas y alimentarnos con unas ricas bolas de colores rellenas de algo…y ya junto a la estación recorrimos la rectilínea calle “Komachi” llena de comercios, alimentos (probamos una especie de croquetas crujientes) y totoros…
 
 
Cuando viajas te das cuenta de que el tiempo da mucho de si y recordando todo lo hecho, nos percatamos de que aunque tomando típicos tentempiés, no nos llegamos a sentar a comer en todo el día. Merendamos en el “Beck’s Coffe” de la estación un solamente correcto sándwich y de vuelta a Tokyo…
“AKIHABARA” es la zona conocida como la ciudad de la electrónica (Electric Town) y nuestro hotel se sitúa a un paso, por lo que disfrutamos los últimos momentos del día investigando la ingente cantidad de tiendas con artículos electrónicos, ordenadores, dvd, equipos de fotografía y mil y un componentes con los que los expertos se frotarían las manos. Conviven con estas tiendas otras dedicadas a la cultura de la animación japonesa, mezclando en estrechos locales figuras manga, videojuegos, libros de anime e incluso algún que otro expositor dedicado a “StarWars”. La verdad es que al no ser tan aficionados a la electrónica, es en estas tiendecillas donde gozamos enormemente, rodeados por todos los frentes de miles de artículos llenos de colorido y significado para los mangamaniacos, y donde la ley dicta que… o pasas tu… o paso yo! Porque no se cabe ni de lado!!!
¡Vaya hambre que da el manga…! pues a por unas deliciosas crepes de pollo teriyaky en “The Crepe Deli” ingeridas en la misma calle, sentados en una especie de vallas dobles que, separando las aceras de la zona de tráfico rodado, están diseñadas para que encajen los glúteos y sirvan de apoyo y descanso. Y mejor que la comida callejera la acabes cerca del lugar de adquisición, porque debido a la ausencia de papeleras te tocará ir con el papelillo en la manita o mochililla hasta el hotel…
 
Sigue leyendo: PARTE 2